Tenerse en lo humano y en lo sublime, 
en la diáfana fantasía y en la razón... 
Tenerse en la sangre y en lo sensible, 
unidos y eternos en nuestra unción. 

 Tenerse en la boca y en los suspiros, 
en la azul esperanza y en la ilusión... 
Tenerse en el aire y en cada latido, 
reclamo desesperado del corazón. 

 Tenerse en la piel y en los sentidos, 
en el pensamiento y en la emoción... 
Tenerse en el alma y en cada camino, 
sin más prioridad que esta obsesión. 

 Fabián Ruiz

0 comentarios:

Publicar un comentario