Soledad trascendiendo a la soledad, 
en toda inimaginable circunstancia, 
no infringe dolor y sólo acompaña 
para hacerte especialmente recordar... 

 la importancia del evento esencial, 
singularmente hermoso y encantado, 
si hubiese sido plenamente disfrutado 
en la compañía de aquel ser especial. 

 ¡Maldita Soledad! Tú que todo lo sabes, 
y no cesas en tu insistente parlotear... 
Ya, un día de estos, aparecerá aquel ser 
y con la magia del amor te hará silenciar...

Fabián Ruiz

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