A ti, que habitas 
en los confines de mi ilusión, 
deja que la luz de mi corazón 
sea tu guía. 

 Anímate y hallarás: 
La dulce palabra que te seduzca, 
el suave éxtasis de la más pura pasión, 
el abrazo tierno de fuertes brazos, 
ese beso que te estremece y enamora, 
la caricia que empieza en tu rostro 
y rueda hasta el alma... 
la ternura que sólo pueden brindar 
el brillo de los ojos enamorados... 

 El eco de un amor sincero 
deja la insaciable sed 
de brindarse por entero
a la dicha sublime de adorarte. 

 Licencia la razón, sigue el instinto, 
atrévete, te estoy esperando... 
con una rosa en una mano, 
y en la otra... ¡Mi eterno Amor! 

 Fabián Ruiz

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